
Nuestra actuación Cuerpo-Mente-Etérico
El cuerpo no es independiente de la mente, ni tampoco de sus campos energéticos más etéricos.
Intentar aportar salud a los niños obviando alguna de estas tres patas de la mesa es un concepto antiguo, puesto que el cuerpo es mucho más que músculos, huesos o psique.
¿Sabían que todos aquellos niños que nacieron con cesárea tienen alterado desde su nacimiento uno de sus sistemas (físico, químico, emocional, energético y etérico)?. Este sistema se llama Sistema sacrocraneal. Dicha alteración tiene su origen en el momento en el que se priva al niño de nacer de un modo natural donde la cabeza recorre el canal del útero y a través de ello, el niño, asoma a la vida realizando su primera respiración craneal (contracción-expansión). Y es ahí, (al no permitirles ese recorrido), donde el bebé, desde su primer segundo de vida, sufre una perturbación grave a nivel craneal, medular y sacral, muy desfavorable y problemática que condiciona su crecimiento y desarrollo físico, emocional y energético de por vida.
En el cráneo se encuentran los centros hormonales más importantes del niño todos ellos relacionados directamente, a todos los niveles, con el desarrollo evolutivo del Ser:
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Tálamo
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Hipotálamo
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Hipófisis
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Epífisis
La médula es parte primordial del cerebro reptil del niño, además de ser distribuidora del mensaje nervioso por todo el cuerpo.
Por último, el sacro, representa la movilidad del niño, es la zona física de su chacra rojo que representa su casa, su hogar, su poder personal, su determinación y su sexualidad.
El cráneo, la médula y el sacro; no hay nada más físico en el cuerpo de un niño que estas tres partes; y una anomalía, en todas y cada una de ellas, afectará, por asociación, a los sistemas emocionales, hormonales, químico, energético y etérico de manera inexorable.